El Valle (Inconclusa)
A veces el mundo se abre donde no debería. Grietas en la tierra, en la memoria… En el alma. Callaghan lo supo, lo supo cuando vio aquella grieta, lo supo cuando se adentró en ella. Demasiado recta, demasiado perfecta, una singularidad imposible de ser fruto de la erosión. El agua es fuerte, es dura. La roca quiebra en presencia de algo menos tangible, igual que la mente. Cuando la fluidez es demasiada, un concepto, parece que no puede ser tocado, no se puede agarrar un líquido. Quizá uno puede tratar de almacenarlo en sus manos. Recoger torpemente en su regazo lo que parece una culebra cristalina, misteriosa, entrañable, y aun así, la luz la traspasa cual cristal. Pero por mucho esfuerzo que se haga, todo es en vano. El hombre se deja morder por la víbora acristalada: siempre se abalanza sobre aquello que no puede comprender. Se trata de cercar el campo, de embotellar la mar. La roca, por muy severa que parezca, siempre posee un máximo de presión a poder tolerar. Jonah Callaghan, sin...